Pautas para una alimentación correcta y saludable

¿Qué nutrientes tiene que contener la comida que le doy a mi perro? ¿Cuál es la ración ideal para mi mascota? ¿Cuántas veces al día tendría que comer? Estas cuestiones y otras muchas son habituales en un hogar que acaba de recibir a un nuevo miembro perruno y ha de establecer determinados hábitos alimenticios para su recién llegado.

Partamos de la base de que cada perro es un mundo y que la respuesta a estos interrogantes estará condicionada por factores como su raza, su salud, su edad, su carácter, su actividad o su estilo de vida. Por suerte, hoy en día las marcas de productos procesados para perros ofrecen una gama cada vez más amplia de piensos en función de las características de cada perro.

Empecemos por los cachorros. Un perro en esta etapa de su vida puede quemar el doble o el triple de calorías que uno adulto debido a su alta actividad física y su actitud inquieta y juguetona. Por ello, a estas edades conviene darles un alimento alto en proteínas para que sus tejidos y sus órganos se desarrollen correctamente y también alto en algunos minerales como el calcio o el hierro para que sus huesos y sus dientes crezcan fuertes y sanos.

La alimentación de los perros adultos debe contener todos los grupos fundamentales de nutrientes: vitaminas, minerales, proteínas, lípidos y glúcidos. Podemos alternar el pienso con la comida en lata para que el perro tenga más variedad en sus menús, siempre que predomine el pienso puesto que otorga fortaleza a su dentadura y suele tener unos nutrientes más equilibrados.

Cuando nuestras mascotas alcanzan una edad avanzada, hay que tener en cuenta que su metabolismo se vuelve más lento y ellos también disminuyen su actividad, por lo que queman menos energía y necesitan ingerir menos calorías. En esta etapa, nuestro perro tendrá que llevar una alimentación que le mantenga sano sin que su masa muscular y su condición física disminuyan en exceso. Un alto contenido en proteínas, pocas grasas y glúcidos de fácil digestión le proporcionarán la energía necesaria.

Más allá de su edad, también hemos de alimentarles en función de su raza. Un perro de raza pequeña y un perro de raza grande tienen unas necesidades diferentes. Los pequeños queman más energía y tienen un metabolismo mucho más rápido que los grandes, por lo que necesitarán ingerir más calorías (en relación con su peso) y en bocados más pequeños. Los grandes tienden a engullir la comida, por lo que es preferible ponerles trozos mucho más grandes para que se tomen su tiempo en masticar y no ingieran más cantidad de la necesaria. Los alimentos de las razas pequeñas contendrán más proteínas, grasas y glúcidos mientras que los de las grandes tendrán menos grasa y proteínas más concentradas.

Respecto al racionamiento, es recomendable que los cachorros dividan su alimentación en tres raciones y los adultos en dos o tres. Una sola ración no es aconsejable porque dejaría un espacio de 24 horas entre comida y comida. No le pongas el cuenco a rebosar ni tampoco con escasa comida y procura alimentarle siempre a las mismas horas. También hemos de asegurarnos de que nuestro perro tenga agua fresca y limpia siempre en su cuenco.

Para la comida y el agua, usa cuencos para perros de materiales y base pesada para evitar volcarlos. La cerámica o el acero inoxidable son aptos para ello. Además, los cuencos de plástico acabarán mordisqueados y acumularán más bacterias. Un cuenco para perro personalizado es una buena opción para que tu perro se acostumbre a comer siempre en el mismo recipiente y lugar.